¿Los pantallazos de WhatsApp sirven como prueba judicial?

whatsapp-celular-mensajesbigstock¿En un proceso laboral, se pueden presentar pantallazos de WhatsApp que me envío el jefe como prueba de los horarios en que me hacía trabajar?

 

Pregunta Diana Rocha Céspedes**, de Girardot.

 

Hoy es común encontrar que la prueba de relaciones de toda índole son mensajes de WhatsApp, jefes y empleados se comunican 24/7 por este medio, dejando la trazabilidad de la relación. Según un estudio de la firma de reputación digital LOOR, el 93 % de los empleados encuestados ha sido contactado en alguna ocasión por sus jefes o compañeros de trabajo por este medio. De ellos, el 43 % acepta que guardan las conversaciones como prueba de lo que sucedió, el 75 % cree que es un medio idóneo para recibir órdenes y solo el 9 % dice que les molesta, incluso, cuando son contactados en el horario laboral.

Así, los chats se convierten en importantes piezas procesales al momento de probar una relación laboral, en particular en los temas que tendrían que ver con la subordinación existente por las órdenes impartidas y por los tiempos de trabajo.

Ahora bien, el problema práctico es cómo presentar estos chats en el proceso laboral, sin correr el riesgo de que sean rechazados por los jueces, más aún cuando los chats de WhatsApp son fáciles de manipular (ver ¿se pueden manipular mensajes de WhatsApp).

Los requisitos legales están insertos en la Ley 527 de 1999. Los artículos 6º, 7º y 8º establecen las exigencias de validez probatoria en mensajes de datos, determinando que se pueda abrir electrónicamente y esté firmado, es decir, se pueda saber electrónicamente quién lo hizo y sea original. En otros términos, que le garantice al juez que ha estado inalterado desde que se generó en su forma definitiva. Es importante recordar que la Corte Constitucional, en la Sentencia C-604 de 2016, se pronunció sobre las impresiones de mensajes de datos: “La información pasa de estar contenida en un dispositivo electrónico, que asegura la integridad, autenticidad e inalterabilidad de la información, a un soporte de papel sin esa capacidad técnica, por lo cual, el elemento material probatorio resulta modificado y se convierte en una mera reproducción de su original. Dado que las propiedades de la evidencia misma se han entonces transformado, el legislador dispuso que la referida impresión del mensaje se somete a las mismas reglas de valoración de los documentos. Esto obedece a que, elementalmente, las reglas sobre equivalencia funcional, pero sobre todo, los criterios de apreciación propios de un documento electrónico no son ya aplicables al documento de papel”.

 

De cualquier modo, los pantallazos impresos presentados en un proceso judicial no serían tenidos en cuenta como mensajes de datos, por lo que, en primera instancia, perderían la presunción de autenticidad inserta en el artículo 244 del Código General del Proceso y, de otro lado, la impresión del pantallazo deberá reproducir de forma íntegra el mensaje de WhatsApp, es decir, deberá establecer datos como el número de teléfono de quien envió el mensaje, la fecha y hora, dirección IP de envío y el texto del mensaje. Así, en un simple pantallazo es imposible hacerlo, lo que pone a la otra parte en un estado de indefensión, por lo que no es recomendable usar pantallazos como prueba.

 

En conclusión, para presentar los mensajes de WhatsApp, lo recomendable es acudir a un experto forense, con un laboratorio certificado como el de Adalid, que garantiza las evidencias sustraídas de un celular en cualquier proceso judicial.

 

Si usted, como la señora Diana Rocha** tiene dudas o requiere alguna aclaración al respecto, no dude en escribirnos a info@adalid.com o ingresar a nuestra página Web http://www.adalid.com/

 

** Nombre cambiado

 

* Sección patrocinada. Estas opiniones de expertos de Adalid no constituyen concepto legal.

 

Referencia: https://www.ambitojuridico.com/noticias/tecnologia/tic/los-pantallazos-de-whatsapp-sirven-como-prueba-judicial

 

Estas son las consecuencias de no afiliar a trabajadores al sistema pensional

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Al tratarse de obligaciones expresamente consagradas en la ley, la Corte Constitucional recordó que no es posible que los empleadores se amparen en su propia culpa para evadir su cumplimiento y exonerarse de las consecuencias que puede acarrear su omisión.

Por tanto, si los empleadores no realizan los aportes a pensión respectivos, ya sea porque nunca afiliaron al trabajador o de haberlo hecho nunca pagaron los aportes, no puede quedar desamparado el trabajador frente a su expectativa a obtener un derecho pensional.

Así, para la Sala, dicha omisión no puede ser imputada al trabajador, ni mucho menos este deberá soportar el peso de las consecuencias adversas de la conducta de su empleador, como la imposibilidad de acceder a una pensión que garantice las condiciones mínimas de una subsistencia digna, pues se pondrían en riesgo derechos fundamentales como el mínimo vital, la dignidad humana y la seguridad social del empleado.

De lo anterior, concluye el fallo, se extraen tres posibilidades que generan, además, diferentes responsabilidades:

Primera. Si el empleador omitió realizar la afiliación de un empleado al sistema y dicha omisión se extendió por un periodo igual o superior al que la administradora general de pensiones en el régimen de prima media con prestación definida, es decir Colpensiones, requiere para el reconocimiento efectivo de una pensión de vejez en caso de haber sido afiliado a dicha entidad, le corresponderá al empleador negligente asumir el valor de dicha prestación periódica.

Lo anterior debido al fenómeno de la subrogación del riesgo, el cual permite trasladar la obligación de reconocer y pagar las prestaciones que se generen para amparar las contingencias de vejez, invalidez y muerte a un fondo o administrador de pensiones, pero si no hay afiliación el riesgo no se desplaza, por lo tanto, la responsabilidad completa es del empleador. (LeaPrecisan requisito adicional a los generales de procedibilidad de la tutela en temas pensionales)

Segunda.  Si el empleador omitió afiliar a su trabajador a un fondo de pensiones, pero lo hace (afiliación) de manera tardía, la ley contempla la obligación que tiene el empleador de trasladar al sistema el valor de los aportes correspondientes al tiempo laborado por el empleado y que no fue cotizado.

Así, el fondo o administradora expide al empleador un cálculo actuarial de lo adeudado, correspondiente a los aportes que se debieron realizar desde el mismo momento en que inició la relación laboral, este hace el correspondiente pago, trasladando la responsabilidad pensional a la entidad, la cual, si se cumplen los requisitos para una prestación económica, deberá ser quien la asuma.

Tercera. Finalmente, si el empleador afilió cumplidamente al trabajador, pero no hizo los pagos de las cotizaciones que debía, se está frente a la figura del allanamiento a la mora por parte del fondo o administrador de pensiones, ya que a este el legislador le ha dado la oportunidad de a través de instrumentos legales perseguir el pago de dichos aportes.

De tal manera que las prestaciones económicas que se generen serán asumidas por el fondo o administradora con la posibilidad de acudir a los recursos judiciales o administrativos para logar por parte del empleador moroso el pago de los aportes adeudados junto con los intereses a que haya lugar (M. P. Cristina Pardo).

Corte Constitucional, Sentencia T-234, Jun. 19/16.

 Referencia:https://www.ambitojuridico.com/noticias/laboral/constitucional-y-derechos-humanos/importante-estas-son-las-consecuencias-de-no

 

 

Recuerdan requisitos para validar grabación hecha por un particular sin orden judicial

Una grabación hecha por un particular sin orden judicial tiene validez en un proceso penal, si se realiza directamente por la víctima o con su aquiescencia, si capta el momento de la comisión del delito y si su finalidad es preconstituir una prueba de este.

Así lo recordó la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, al precisar que no es viable grabar conversaciones propias con terceros y usarlas en beneficio de intereses particulares.

El alto tribunal recordó que, según el inciso 5º del artículo 29 de la Constitución, es nula la prueba obtenida con violación del debido proceso. “El juez excluirá la práctica o aducción de medios de prueba ilegales, incluyendo los que se han practicado, aducido o conseguido con violación de los requisitos formales”, advirtió.

Además, reiteró que cuando una persona es víctima de un hecho punible, puede grabar su propia imagen y/o voz en el momento en que es sometida, sin que requiera autorización judicial, e iniciar con ese documento las acciones pertinentes.

De otro lado, indicó que el recurso de apelación no solo procede contra los autos que niegan las solicitudes probatorias, sino también frente a los que las decretan, siempre y cuando la contraparte se haya opuesto a ello en el momento procesal pertinente.

(Corte Suprema de Justicia, Sala Penal, Auto 41790, sep. 11/13, M. P. María del Rosario González)

Referencia: https://www.ambitojuridico.com/noticias/penal/penal/recuerdan-requisitos-para-validar-grabacion-hecha-por-un-particular-sin-orden

 

Recuerdan cómo se liquida la condena en costas en materia contencioso administrativa

Law theme, mallet of judge, wooden gavelEl artículo 361 del Código General del Proceso (CGP), aplicable a las actuaciones contencioso administrativas (incluidas las relacionadas con Derecho Tributario), de conformidad con el artículo 306 de la Ley 1437 del 2011 (CPACA), dispone que las costas están integradas por la totalidad de expensas y gastos sufragados durante el curso del proceso y por las agencias en derecho.

Así mismo, establece que serán tasadas y liquidadas con base en criterios objetivos y verificables en el expediente.

Por lo anterior, las sentencias que deciden los procesos contenciosos deben resolver sobre la referida condena en costas, exceptuando aquellos en los que se ventile un interés público, como son los impuestos.

En el caso bajo análisis, se negó la condena en costas, teniendo en cuenta lo previsto en el numeral 8 del artículo 365 del CGP, según el cual solo habrá lugar a costas cuando en el expediente aparezca que se causaron y en la medida de su comprobación.

De otra parte, la corporación indicó que la actora, mediante la presentación y pago de las declaraciones de ICA de forma bimestral, cumplió con el deber formal de declarar y con la obligación sustancial del pago de tributo, por lo que no procede la sanción impuesta (C. P. Milton Chaves García).

CE Sección Cuarta, Sentencia 13001233300020130042501 (22440), Mayo 17/18.

Ref: Ambito Juridico https://www.ambitojuridico.com/noticias/administrativo/administrativo-y-contratacion/recuerdan-como-se-liquida-la-condena-en

 

Precisan requisito adicional a los generales de procedibilidad de la tutela en temas pensionales

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Con base en providencias precedentes, la Corte Constitucional sustentó que además de los requisitos generales de procedibilidad de la acción de tutela (legitimación por activa y por pasiva, la inmediatez y la subsidiariedad) se ha dispuesto una exigencia adicional para temas relacionados con el reconocimiento y pago de pensiones.

Lo anterior, con el fin de que sea viable para el juez constitucional analizar de fondo la solicitud. En tal sentido, el juez constitucional debe poder inferir del acervo probatorio aportado la eventual titularidad del derecho reclamado y, por consiguiente, lograr tener el cumplimiento de los requisitos establecidos en la norma para acceder a una pensión por parte del accionante.

 

De lo contrario, las pretensiones serán desatendidas, por cuanto el juez de tutela no puede suplir esos vacíos del actor o accionante, lo que da lugar a que las pretensiones sean dirimidas por el juez natural. (Lea: IMPORTANTE: Colpensiones no puede condicionar pensión de invalidez a declaración de interdicción por discapacidad cognitiva)

 

Justamente, la corporación concluyó que no basta cumplir con los exámenes de procedibilidad a nivel general, sino que el accionante deberá demostrar siquiera sumariamente la titularidad del derecho de la prestación económica a la que pretende acceder.

 

Caso concreto

 

La curadora y madre biológica de una joven de 24 años, con retraso mental moderado desde su nacimiento, presentó acción de tutela con el fin de poder reclamar la protección de los derechos fundamentales de su hija, manifestando que esta tiene derecho a la pensión de sobrevivientes del abuelo materno. Ello, por cuanto desde que nació vivió con sus abuelos maternos, quienes respondieron por su crianza y económicamente hasta que fallecieron.

 

Inicialmente, la curadora le solicitó a Colpensiones la pensión de sobrevivientes a favor de su hija, la cual fue negada y, por ello, interpuso la acción constitucional, que tanto en primera como en segunda instancia se declaró improcedente. (LeaSentencia unificadora precisa factores que debe considerar un juez al resolver incidente de desacato de tutela)

 

Acorde con lo explicado, la Corte Constitucional concluyó que no reposan los suficientes elementos de juicio para conceder o negar el amparo solicitado, toda vez que la curadora imposibilitó el recaudo probatorio requerido para identificar la existencia o no del vínculo afectivo y la dependencia económica entre abuelo materno y la joven, por lo que confirmó los fallos anteriores.

 

Y adicionalmente, le ordenó al juez que dirigió el proceso de interdicción y el nombramiento de la curadora ejercer un control sobre el cumplimiento de las obligaciones a las que se comprometió la madre y, si se prueba su negligencia, destituirla del cargo.  Además, el ICBF debe realizar visitas a la joven con el fin de velar por su integridad (M.P. Alberto Rojas Ríos)

Corte Constitucional, Sentencia T-255, Jul.4/18

 

Fuente: AmbitoJuridico

ANÉCDOTAS DE AUDENCIAS

anecdotasUn tema muy serio e importante para los abogados litigantes es la formación para desempeñarse adecuadamente en las audiencias, al interrogar a partes, testigos y argumentar ante el Juez de manera adecuada. La argumentación y la racionalidad son elementos indispensables que deben emplearse para salir bien librados del campo de batalla judicial.

El ser humano es ” sustancia individual de naturaleza racional” según el filósofo Boecio, para explicar la importancia de la racionalidad, entendida como la característica que distingue al ser humano  de otras criaturas. Que le exige comprender, indagar, formar una opinión  para argumentar una idea. Sin embargo, existen anécdotas de juicios donde las preguntas a los testigos por parte de los abogados, no se compadecen de la racionalidad. aquí algunos ejemplos para no repetir:
“Éstas son preguntas reales realizadas por abogados a testigos. Evidentemente, esto sólo ha podido pasar en los Estados Unidos…

*
El hijo más joven, el de veinte años, ¿qué edad tiene?
*
¿Estaba usted presente cuando se tomó su foto?
*
¿Estaba usted solo, o era el único?
*
¿Fue usted o su hermano menor quien murió en la guerra?
*
¿Él le mató a usted.?
*
¿A qué distancia uno del otro estaban los vehículos en el momento de la colisión?
*
Usted estuvo allí hasta que se marchó, ¿es cierto?
*
¿Cuántas veces ha cometido usted suicidio?
*
– ¿De modo que la fecha de la concepción (del bebé) fue el ocho de agosto?
– Sí.
– Y ¿qué estaba usted haciendo en ese momento?
*
– Ella tuvo tres hijos, ¿cierto?
– Sí.
– ¿Cuántos fueron varones?
– Ninguno.
– ¿Hubo alguna mujer?
*
– ¿Dice usted que las escaleras bajaban al sótano?
– Sí.
– Y esas escaleras, ¿también subían?
*
– Mr. Slatery, usted se fue a una luna de miel bastante rebuscada, ¿no es cierto?
– Fui a Europa, Señor.
– ¿Y llevó a su nueva esposa?
*
– ¿Cómo terminó su primer matrimonio?
– Por muerte.
– Y ¿por la muerte de quien termino?
*
– ¿Puede usted describir al individuo?
– Era de talla media y tenia barba.
– ¿Era hombre o mujer?
*
– Doctor, ¿cuántas autopsias ha realizado usted sobre personas fallecidas?
*
– Cada una de sus repuestas debe ser oral, ¿OK? ¿A qué escuela fue usted.?
R- Oral.
*
– ¿Recuerda usted la hora a la que examinó el cadáver?
– La autopsia comenzó alrededor de las 8:30 p.m…
– ¿Y Mr. Dennington estaba muerto en ese momento?
– No, estaba sentado en la mesa preguntándose por qué estaba yo haciendo una autopsia.
*
– ¿Esta usted cualificado para proporcionar una muestra de orina?
R- Lo he estado desde mi más tierna infancia.
*
– Doctor, antes de realizar la autopsia, ¿verifico si había pulso?
– No.
– ¿Verificó la presión sanguínea?
– No.
– ¿Verificó si había respiración?
– No.
– Entonces, ¿es posible que el paciente estuviera vivo cuando usted comenzó la autopsia?
– No.
– ¿Como puede usted estar tan seguro, Doctor?
– Porque su cerebro estaba sobre mi mesa, en un tarro.
– Pero ¿Podría, no obstante, haber estado aún vivo el paciente?

- Es posible que hubiera estado vivo y ejerciendo de abogado en alguna parte…”

AL FINAL – William Ospina

cortedelahaya4 Después de una Guerra de 50 años, es tarde para los tribunales
Si hubo una guerra, todos delinquieron, todos cometieron crímenes, todos profanaron la condición humana, todos se envilecieron. Y la sombra de esa profanación y de esa vileza cae sobre la sociedad entera, por acción, por omisión, por haber visto, por haber callado, por haber cerrado los oídos, por haber cerrado los ojos.
Si para poder perdonar tienen que hacer la lista de los crímenes, hagan la lista de los crímenes. Pero esas listas sólo sirven si son completas, y quién sabe qué ángel podrá lograr el listado exhaustivo.
Ya comete un error el que trata de convertir en héroes a unos y en villanos a los otros. Lo que hace que una guerra sea una guerra es que ha pasado del nivel del crimen al de una inmensa tragedia colectiva, y en ella puede haber héroes en todos los bandos, canallas en todos los bandos, en todos los bandos cosas que no merecen perdón.
Y ahí sí estoy con Cristo: hasta las cosas más imperdonables tienen que ser perdonadas, a cambio de que la guerra de verdad se termine, y no sólo en los campos, los barrios y las cárceles, sino en las noticias, en los hogares y en los corazones.
Pero qué difícil es pasar la página de una guerra: la ciudadanía mira en una dirección, y ve crímenes, mira en sentido contrario, y ve crímenes.
Es verdad. La guerra ha durado 50 años: de asaltos, de emboscadas, de bombardeos, de extorsiones, de secuestros, de destierros, de tomas de pueblos, de tomas de cuarteles, de operaciones de tierra arrasada, de tomas de rehenes, de masacres, de estrategias de terror, de cárceles, de ejecuciones, de torturas, de asesinatos voluntarios, de asesinatos involuntarios, de minas, de orfandades, de infancias malogradas, de bajas colaterales, de balas perdidas. Medio siglo de crímenes ba los que nos toca llamar la guerra.
Pero cuando las guerras no terminan con el triunfo de un bando y la derrota de otro, cuando las guerras terminan por un acuerdo de buena voluntad de las partes, no se puede pretender montar un tribunal que administre justicia sobre la interminable lista de horrores y de crímenes que, hilo tras hilo, tejieron la historia.
Lo que hay que hacer con las guerras es pasar la página, y eso no significa olvidar, sino todo lo contrario: elaborar el recuerdo, reconciliarse con la memoria. Como en el hermoso poema “Después de la guerra”, de Robert Graves, cuando uno sabe que la guerra ha terminado, ya puede mostrar con honor las cicatrices. Y hasta abrazar al adversario.
Y todos debemos pedir reparación.
Hay una teoría de las víctimas, pero en una guerra de 50 años ¿habrá quién no haya sido víctima? Basta profundizar un poco en sus vidas, y lo más probable es que hasta los victimarios lo hayan sido, como en esas historias de la violencia de los años 50, donde bastaba retroceder hasta la infancia de los monstruos para encontrar unos niños espantados.
También eso son las guerras largas: cadenas y cadenas de ofendidos. Por eso es preciso hablar del principal victimario: no los guerrilleros, ni los paramilitares, ni los soldados, colombianos todos, muchachos de la misma edad y los mismos orígenes, hijos de la misma desdicha y víctimas del mismo enemigo.
Un orden inicuo, de injusticia, de menosprecio, de arrogancia, que aquí no sólo acaba con las gentes: ha matado los bosques, los ríos, la fauna silvestre, la inocencia, los manantiales.
Un orden absurdo, excluyente, mezquino, que hemos tolerado entre todos, y del que todos somos responsables. Aunque hay que añadir lo que se sabe: que todos somos iguales, pero hay unos más iguales que otros.
Enumeren los crímenes, pero eso no pondrá fin al conflicto. La guerra, más que un crimen, es una gran tragedia. Y más importante y urgente que castigar sus atrocidades es corregir sus causas, unas causas tan hondas que ya las señaló Gaitán hace 80 años.
Por eso se equivoca el procurador pidiendo castigo sólo para unos, y se equivocan los elocuentes vengadores, señalando sólo un culpable, y se equivoca el expresidente que sólo señala las malas acciones de los otros, y se equivoca el presidente, que habla como si, precisamente él, fuera el único inocente.
Señores: aquí hubo una guerra. Y aún no ha terminado.
Y no la resolverán las denuncias, ni los tribunales, ni las cárceles, sino la corrección de este orden inicuo, donde ya se sabe quién nació para ser mendigo y quién para ser presidente.
Si, como tantos creemos, es la falta de democracia lo que ha producido esta guerra, sólo la democracia puede ponerle fin.
Al final de las guerras, cuando estas se resuelven por el diálogo, hay un momento en que se alza el coro de los vengadores que rechaza el perdón, que reclama justicia. Pero los dioses de la justicia tenían que estar al comienzo para impedir la guerra. Cuando aparecen al final, solo llegan para impedir la paz.
Difunde: Circulo de Humanidades Unaula

CÓMO DOTAR A LA TOGA DE ALMA

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Por Roberto Chaves Echeverry

(Dedicado a los abogados –funcionarios y litigantes- que todos los días, con su labor ética, combinando sabiamente el ideal del Quijote y el sentido práctico de Sancho Panza, recrean los valores eternos del Derecho).

He titulado esta breve exposición con el pretensioso nombre de “CÓMO DOTAR A LA TOGA DE ALMA”; contiene unas breves perífrasis o reflexiones acerca del “ALMA DE LA TOGA” de DON ÁNGEL OSSORIO.

Ha querido la Sociedad colombiana distinguir a sus jueces y magistrados con el uso, en su oficio, del manto tutelar que cubría a los ciudadanos romanos en sus más importantes tareas. De allí que considere de importancia para la judicatura actual, el que nos ocupemos un poco en recordar qué significado ha tenido y tiene para sociedades donde la toga ostenta una carta de ciudadanía más antigua.

Cuando leíamos el texto del Maestro de siempre don Ángel Ossorio, algunos nos preguntamos qué sería aquello del “Alma de la toga”; o simplemente apartó de sí un término que no correspondía a un concepto, pues nada le representaba en su mente y nada le decía a su corazón la palabra “toga”, a no ser un anacronismo en estos tiempos, una remembranza de usos de otra cultura jurídica totalmente ajena; tal vez ni siquiera la alusión al manto con que comparecía al Senado el habitante de la ciudad fundada por Rómulo y Remo, que los Dioses prometieron al pueblo Troyano cuando sus supervivientes huyeron del ardid de Ulises que puso fin a la Guerra que narró el poeta ciego en los cantos de la Ilíada.

Distinto ocurre ahora cuando por un mandato legal perentorio, la Toga entró a la cultura jurídica de nuestro País. Muchos hemos vuelto a releer las páginas del maestro Ossorio para desentrañar su sentido; y pasajes y referencias  que se conservaban en la periferia de nuestro conocimiento, encajaron por fin cuando hemos visto a otros y nos hemos vistos a nosotros mismos portando la toga.

Han querido siempre las sociedades distinguir a los ciudadanos que le prestan un servicio especial con un traje que simbolice la condición de su empleo: va el soldado a la batalla apertrechado en su uniforme; y cuando siente temor ante las balas enemigas, recuerda que la Patria lo adornó con ese traje; y él convierte los latidos de su corazón en compases de guerra en la defensa de los suyos. Va el cirujano con su bata, su tapabocas y sus guantes, a librar la batalla con la enfermedad, a robarle a Caronte su presa. Va el sacerdote a cumplir los ritos sagrados investido de su sotana y su cleryeman y con ese manto patriarcal tapa sus pequeñeces buscando que en sus palabras y sus obras se asiente el Dios que no vemos con los ojos de la carne pero que sentimos con los del espíritu en cada cosa viviente.

Han querido también sociedades con una tradición jurídica de siglos, investir ya no sólo a su judicatura sino también (algunas), a sus abogados, cuando se presentan al foro. Allí comparecemos ahora los juristas colombianos a oficiar en el santuario de la justicia cuando desempeñamos un oficio de Dios entregado a los simples hombres, que no a los hombres  simples.

Y para que esa toga con la cual oficiamos no nos convierta en Disfrazados sin carnaval, se ocupó don Ángel Ossorio en desentrañar cuál era esa “Alma de la Toga”.

Quiso sin lugar a dudas que en la batalla librada todos los días por los togados (abogados y jueces) como verdaderos “soldados de la justicia” (en las palabras de jellineck), tuviésemos el mismo compromiso y valor a los que incitó el Duque del infantado a sus tropas en la famosa Batalla de Illora, que libraron los Reyes católicos contra los moros en 1486; dijo así a sus tropas, que se distinguían, según narra la historia, por “el lujo y la riqueza de su equipo de guerra”: “Daréis lugar a que se diga que nosotros llevamos más gala en nuestros cuerpos que esfuerzo en nuestro corazón y que somos soldados de día de fiesta?”.

Y ahora yo, movido no por la capacidad sino haciendo eco de una necesidad sentida, quiero ocuparme, con la única autoridad que me da el ser hijo,  hermano de abogados, abogado yo mismo y desde hace algún tiempo –inmerecidamente- miembro de la judicatura, de cómo considero que debe dotarse esa toga de alma.

Para hallar esa piedra filosofal que convierta el plomo en oro (en este caso mi pequeñez y mis limitaciones de hombre ordinario en el Magistrado integérrimo que la Sociedad y mi propia conciencia me demandan), busco en los secretos de la alquimia antigua la fórmula.

Tomo para ese efecto, el yelmo y la celada de don quijote, que en buena hora completó para salir a sus aventuras, con un trozo de cartón, para allí ir depositando, en convenientes porciones y con la medida que me predica la buena voluntad, los siguientes ingredientes, con los cuales compondré un almidón que permita a la toga guardarse de los mandobles con que pretenden lesionarla mi propia ignorancia en la dignidad de la prenda que ostento y los embates de los otros poderes públicos, pues es signo de los tiempos, que zonas malsanas de la sociedad se vuelven contra quien les predica moralidad y corrección; pues desde antiguo las sociedades envenenan sus Sócrates, crucifican a Jesús y dejan morir en la pobreza y en el exilio a quienes les dan su libertad:

Introduzco en primer término con enorme unción, los siguientes mandamientos del Abogado, del Maestro Eduardo J. Couture:

  1. ESTUDIA, el derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos, serás cada día un poco menos abogado.
  2. PIENSA, el derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.
  3. TRABAJA, la abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de la justicia.
  4. LUCHA, tu deber es luchar por el Derecho; pero el día que encuentres en conflicto el Derecho con la Justicia, lucha por la Justicia.
  5. SE LEAL para con tu cliente, al que no debes abandonar hasta que comprendas que no es digno de ti.

Leal para con el adversario, aún cuando él sea desleal contigo. Leal para con el Juez, que ignora los hechos y debe confiar en los que tú le dices.

  1. Tolera la verdad ajena en la misma medida en que quieres que sea tolerada la tuya.
  2. TEN PACIENCIA, el tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.
  3. TEN FE en el Derecho como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la justicia, como destino normal del derecho; en la paz, como sustituto bondadoso de la justicia; y sobre todo, ten fe en la libertad, sin la cual no hay Derecho, ni justicia, ni paz.
  1. OLVIDA, la abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras cargando tu alma de rencor, llegará un día en que la vida será imposible para ti. Concluido el combate, olvida pronto tu victoria como tu derrota.
  1. AMA TU PROFESIÓN, trata de  considerar la abogacía de tal manera que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino consideres un honor para ti proponerle que se haga abogado.

En segundo término, introduzco los consejos cuatricentenarios que ofreció Don Quijote a Sancho, cuando el Duque, por gracia de don Quijote, iba a investirlo de la Dignidad de Gobernador de la “Ínsula Barataria”.

Estos consejos para el buen juez, como veremos, hablaban más a la conciencia moral que al saber ilustrado, pues ya desde antiguo se sabía que más le vale a quien hace justicia el valor moral que el saber. Como lúcidamente lo expresó el Profesor Alejandro Nieto en su “Diálogo Epistolar sobre leyes, abogados y jueces” con el Profesor Tomás Ramón Fernández, “La verdadera cuestión no es el concepto del Derecho ni la determinación de sus fuentes ni su interpretación. Todo esto no son más que epifenómenos de lo esencial. Lo esencial es la actitud personal que adopta el jurista ante el Derecho. No se trata por tanto de una actitud intelectual sino vital. No es una teoría sino una praxis; una convicción, no una razón”.

Habló así El Caballero Don Quijote:

“Primeramente, ¡oh hijo!, has de temer a Dios; porque en el temerle está la sabiduría, y siendo sabio no podrás errar en nada.

“Lo segundo, has de poner los ojos en quién eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey; que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideración de haber guardado puercos en tu tierra.

– Así es la verdad – respondió Sancho -; pero fue cuando muchacho; pero después algo hombrecillo, gansos fueron los que guardé, que no puercos. Pero esto paréceme a mí que no hace al caso; que no todos los que gobiernan vienen de casta de reyes.

– Así es verdad- replicó Don Quijote-; por lo cual los no de principios nobles deben acompañar la gravedad del cargo que ejercitan con una blanda suavidad que, guiada por la prudencia, los libre de la murmuración maliciosa, de quien no hay estado que se escape.

“Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores; porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte; y préciate más de ser humilde virtuoso que pecador soberbio. Innumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos han subido a la suma dignidad pontificia e imperatoria, y de esta verdad te pudiera traer tantos ejemplos, que te cansaran.

“Mira, Sancho: si tomas por medio a la virtud, y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que nacieron príncipes y señores; porque la sangre se hereda, y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.

“Siendo esto así, como lo es, que si acaso viniere a verte cuando estés en tu ínsula alguno de tus parientes, no le deseches ni le afrentes; antes le has de acoger, agasajar y regalar; que con esto satisfarás al Cielo, que gusta que nadie se desprecie de lo que él  hizo, y corresponderás a lo que debes a la Naturaleza bien concertada.

“Si trajeres a tu mujer contigo – porque no es bien que los que asisten a gobiernos de mucho tiempo estén sin las propias-, enséñala, doctrínala y desbástala de su natural rudeza; porque todo lo que suele adquirir un gobernador discreto suele perder y derramar una mujer rústica y tonta.

“Si acaso enviudades- cosa que puede suceder-, y con el cargo mejorares de consorte, no la tomes tal, que te sirva de anzuelo y de caña de pescar, y del no quiero de tu capilla; porque en verdad te digo que de todo aquello que la mujer del juez recibiere ha de dar cuenta el marido en la residencia universal, donde pagará con el cuatro tanto en la muerte las partidas de que no hubiere hecho cargo en la vida.

“Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudos.

“Hallen en ti más compasión, las lágrimas del pobre, pero no más justicia, que las informaciones del rico.

“Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre.

“Cuando pudiere y  debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente; que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.

“Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el pos de la dádiva, sino con el de la misericordia.

“Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún tu enemigo, aparta las mientes de injuria y ponlas en la verdad del caso.

“No te ciegue la pasión propia en la causa ajena; que los yerros que en ella hicieres, las más veces serán sin remedio; y si le tuvieren, será a costa de tu crédito y aun de tu hacienda.

“Si alguna mujer hermosa viniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus gemidos, y considera despacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se  anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros.

“Al que  has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues basta al desdichado la pena del suplicio sin la añadidura de las malas razones.

“Al culpado que cayere debajo de tu jurisdicción considérale hombre miserable, sujeto a las condiciones de la depravada naturaleza nuestra, y en todo cuanto fuere de tu parte, sin hacer agravio a la contraria, muéstrate piadoso y clemente; porque aunque los atributos de Dios todos son iguales, más resplandece y campea a nuestro ver el de la misericordia que el de la justicia”.

Y cuando haya de colocarme en último término mi Toga, tal vez haré el mismo reparo que Sancho. Díjole el Duque cuando se aproximaba el comienzo de su mandato: “… Y advertid que mañana en ese mismo día habéis de ir al gobierno de la ínsula, y esta tarde os acomodarán el traje conveniente que habéis de llevar y de todas las cosas necesarias a vuestra partida”.

“Vístanme –dijo Sancho- como quisieren; que de cualquier manera que vaya vestido seré Sancho Panza.

“Así es verdad –dijo el Duque- pero los trajes se han de acomodar con el oficio o dignidad que se profesa, que no sería bien que un jurisperito se vistiese como soldado, ni un soldado como un sacerdote. Vos, Sancho, iréis vestido parte de letrado y parte de capitán, porque en la ínsula que os doy tanto son menester las armas como las letras, y las letras como las armas”.

Hacen recordar estos consejos para una vida plena de riquezas del corazón, de la inteligencia y del espíritu y no necesariamente de las materiales, que está bien que vengan por la importancia de la labor del Juez, por su dedicación exclusiva a su labor, pero nunca a costa de su independencia y de su ética, que componen la Sal de la vida del Juez y la columna medular de su función, los versos de Antonio Machado en su autorretrato, que más bien parecen un programa de vida que bien le viene a la dignidad y a la austeridad de quien imparte justicia:

“Y al cabo, nada os debo; debeisme cuanto he escrito

A mi trabajo acudo, con mi dinero pago

el traje que me cubre y la mansión que habito,

el pan que me alimenta y el lecho donde yazgo.

“Y cuando llegue el día del último viaje,

Y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,

Me encontraréis a bordo ligero de equipaje,

Casi desnudo, como los hijos de la mar”.

Como último ingrediente, introduciré las siguientes palabras del Poeta Ciego, colocadas como prólogo a sus obras completas; Borges, como un nuevo Homero, habló en la siguiente forma de la compasión y el amor al prójimo, recordando la unidad sustancial de todo lo que existe; que en últimas, somos gotas de un mismo océano y que no hay daño ni beneficio que se le haga a otro que no se vuelva, en sus efectos, a favor o en contra de nosotros mismos:

“A quien leyere. Si las páginas de este libro consienten algún verso feliz, perdóneme el lector la descortesía de haberlo usurpado yo, previamente. Nuestras nadas poco difieren; es trivial y fortuita la circunstancia de que seas tú el lector de estos ejercicios y yo su redactor”.

Esa misma identidad consustancial entre los seres humanos, la glosó Borges en su cuento “Los Teólogos”, donde narra las vidas de AURELIANO y JUAN DE PANONIA, perínclitos profesores y teólogos medievales; de sus agudas, ilustradas pero también feroces controversias; que condujeron a que, no sin la complicidad del primero, muriese el segundo en la hoguera. Años después, sin que su conciencia lo dejase en paz, falleció también Aureliano, quemado por un rayo en una esencial similitud a como había fallecido su contradictor permanente.  Cedo paso al maestro:

“El final de la historia sólo es referible en metáforas, ya que pasa en el reino de los cielos, donde no hay tiempo. Tal vez cabría decir que Aureliano conversó con Dios y que Éste se interesa tan poco en diferencias religiosas que lo tomó por Juan de Panonia. Ello, sin embargo, insinuaría una confusión de la mente divina. Más correcto es decir que en el paraíso, Aureliano supo que para la insondable divinidad, él y Juan de Panonia (el ortodoxo y el hereje, el aborrecedor y el aborrecido, el acusador y la víctima), formaban una sola persona”.

Bastante bien pagado me siento si puedo finalizar esta breve exposición resaltando, que mi mayor pretensión consistiría en que, inspirados, glosando al Maestro Borges, la próxima vez que nos sentemos, con nuestra toga ya dotada de alma, recordemos que para la mente divina somos uno mismo con el acusado o simplemente con las partes que se sientan enfrente de nosotros. Que cuando juzgamos, juzgamos a los demás por los hechos de una sociedad que hemos ayudado a construir (o a destruir). Que en esencia, no somos ni más ni diferentes a quienes reciben de nosotros la justicia. Y que más que una prenda con la cual la sociedad nos exalta y nos distingue de las partes en litigio, la toga la constituyen los pliegues paternales con los cuales tapamos nuestras miserias para resaltar las mejores condiciones que nos acompañan; y entre ellas la decisión inconmovible de ser justos e imparciales. Y ocultamos las ajenas en búsqueda de la reconciliación y la paz de los conciudadanos; pues algún día, cuando se quiera aclimatar la paz en un País que ha sabido vivir (y como un milagro, también supervivir) a los embates de la guerra entre hermanos, será debajo del manto limpio, legítimo, auspiciador y fraternal de la Rama Judicial del Poder Público, donde por fin se concierte la concordia, que por fin traerán el progreso y el desarrollo a que estamos llamados los Colombianos por obra de la pujanza de nuestra raza y el potosí de recursos naturales con los que Dios quiso regalarnos.

Así, cuando cerremos nuestro ciclo vital, nos recordarán nuestros nietos como pronosticó Don Quijote a Sancho, si seguía sus consejos:

“Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible, casarás tus hijos como quisieres, títulos tendrán ellos y tus nietos, vivirás en paz y beneplácito de las gentes, y en los últimos pasos de la vida te alcanzará el de la muerte, en vejez suave y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros netezuelos. Esto que hasta aquí te he dicho son los documentos que han de adornar tu alma …”.

Si así hiciéramos, al final de nuestros días y con los ojos del corazón, todo el que nos haya conocido, sentirá que nos dirigimos a nuestro creador, envueltos en los pliegues sublimes de una toga con alma.

La tecnología al servicio de la información judicial en el C.G.P.

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Es evidente aquel paradigma que señala qué la tecnología avanza mucho más rápido que la legislación, hecho que se ve con mayor relevancia en aquellos países cuyo sistema legislativo es lento frente a las manifestaciones sociales, aunque en realidad ninguno se escapa ante este fenómeno. Actualmente podemos observar como es usada la tecnología por sus múltiples beneficios, sin que exista una legislación apropiada o en la mayoría de casos no existe legislación alguna que la reglamente. En Colombia tenemos algunas pruebas de ello como la ley de “protección de datos personales” (ley 1581 de 2012) que fue expedida décadas después de que muchas entidades administraran bases de datos con información personal y privada sin control alguno, el caso más reciente lo presenta el fenómeno Uber que por innovador ha generado polémica debido a la falta de reglamentación. A donde quiera que miremos la ciencia y la tecnología crece a pasos agigantados llevándonos a nuevos límites con una velocidad de cambio impresionante que además se encuentra en continua aceleración. Estos avances tecnológicos le exigen a la legislación evolucionar para insertarse adecuadamente en la nueva Sociedad Tecnológica.

La presentación de innovación normativa del Código General del Proceso al usar tecnología para la transmisión de datos (art. 89 CGP), a mi juicio ha desatado métodos y herramientas que si bien son tecnológicos son obsoletos, porque las nuevas tecnologías permiten procedimientos más eficientes y menos costosos. El artículo mencionado señala que “Además, deberá adjuntarse la demanda como mensaje de datos para el archivo del juzgado y el traslado de los demandados. Donde se haya habilitado el plan de Justicia Digital, no será necesario presentar copia física de la demanda”. La aplicación de esta norma registra que la mayoría de litigantes al presentar sus demandas, para grabar “mensajes de datos”, lo efectúen mediante CD o DVD, cuantas veces sea necesario dependiendo del número de traslados. Hoy en día y hasta tanto no se habilite el denominado Plan de Justicia Digital, la exigencia es muy engorrosa para los litigantes y desafiante para el operador judicial, tanto para el manejo de dichos archivos digitales, como para el almacenamiento adecuado de los mismos.

Es más complejo y oneroso para el litigante por cuanto además de lo que ya debía aportar en físico, ahora debe grabarlo “quemarlo” en cuantos CDs sean necesarios; de otra parte cuando sea extremo demandado -notificado- recibirá no solo el volumen de papel físico, si no los CDs, que con el tiempo se convierten en elementos inútiles de difícil almacenamiento y altamente contaminantes, lo que también le sucederá a los Despachos judiciales en mayor proporción.

Los dispositivos CD o DVD, han entrado actualmente en desuso, de hecho los nuevos ordenadores de última generación no incluyen unidad para introducir CD, la tecnología marca que esos dispositivos para almacenamiento de información se encuentran obsoletos, puesto que ya existen otros sistemas que los dejaron en desventaja, como las memorias USB, o LA NUBE, es decir una Red Propia de Almacenamiento de Información.

Desde el punto de vista de responsabilidad social con el medioambiente estos dispositivos (CD – DVD) son elementos que generan un alto grado de contaminación, tanto en su proceso de fabricación, como en estado de almacenamiento, por cuánto utilizan en su proceso de creación elementos altamente contaminantes por los materiales sintéticos que los componen en su mayoría plástico -policarbonato- << derivado del petróleo>>, tienen aluminio, lacas y colorantes, todos ellos materiales no biodegradables, su producción genera desechos y consumen energías altamente contaminantes.

Nuestro sistema judicial, necesita indudablemente brindarnos herramientas tecnológicas que aceleren los trámites procesales, que generen garantías para las partes y con un alto sentido de responsabilidad ambiental. Creo que la solución está en consolidar una Red Propia de Información, robusta, segura y eficiente, que permita remitir vía web los “mensajes de datos” por parte de los litigantes para radicar sus demandas y memoriales sin más requisitos y que estos datos sean debidamente administrados y encriptados para seguridad de la información por parte de los operadores judiciales; ello reduciría costos, tiempo y aportará al medio ambiente, generando mayor facilidad de centralización de la información.

Ahora, esta solución representará un gran desafío para los litigantes quienes deberán contar con un servidor conectado a la web que recepcione eficientemente la información (vía e-mail) y les permita organizarla y centralizarla para administrarla adecuadamente. Es evidente que nuestros sistemas de archivos, manejo de información y forma de litigar deberá evolucionar acorde con la innovación tecnológica.

Por: Leonardo Prieto.

PREMIOS EL CONDOR

NuevoDocumento 1_3La Red de Emprendimiento de Caldas, otorgó el premio Condor “para volar en grande” a Infojudicial s.a.s, en la categoría de nueva generación de emprendedores. Este reconocimiento al trabajo que celebramos con Usted, nos compromete aún más continuar buscando innovación que mejore la calidad de gestión de nuestra empresa para encontrar los mejores resultados.